«La lactancia materna no protege igual a niños y niñas»

Fernando Polack

El País (Uruguay).
LETICIA COSTA DELGADO.

Médico pediatra e infectólogo, Fernando Polack es especialista en enfermedades respiratorias infantiles. En Argentina dirige Infant, una organización sin fines de lucro que busca la causa de patologías como el asma, la gripe y la bronquiolitis. Y en Estados Unidos es profesor asociado en el Centro de vacunas del Departamento de Pediatría de la Universidad de Vanderbilt. En reconocimiento a su trayectoria, en 2010 la Sociedad de Investigación Pediátrica de Estados Unidos le otorgó el premio a mejor investigador del año.

– En 2010 la Sociedad de Investigación Pediátrica de Estados Unidos lo reconoció como el mejor investigador del año. ¿Qué aspecto de su trayectoria considera que fue valorado para otorgarle el premio E. Mead Johnson?
– La verdad que no sé (se ríe). Pienso que se valoró el trabajo en estos 15 o 20 años. Lo bueno que tienen esos premios es que la gente se da cuenta de que hay personas trabajando seriamente en la región.

– Pero ¿piensa que se lo otorgaron por algún estudio en particular?
-Creo que se centró en el trabajo que hicimos en entender porqué la vacuna contra la bronquiolitis causó tantos problemas en la década del 60. Fue una vacuna que fracasó y que en vez de proteger contra la enfermedad, la potenció.

– ¿En qué sentido?
– Hizo que la gente se pusiera peor de lo que se hubiera puesto si no se hubiera vacunado. También hubo un trabajo sobre la leche materna que pienso que deben haber valorado para entregar el premio.

– La bronquiolitis es una de las enfermedades en las que más trabaja la Fundación Infant. ¿Les preocupa en particular?
– Sí, nos preocupa especialmente el Virus Sincicial Respiratorio (VSR), el que causa la bronquiolitis. Es un virus que afecta a la mitad de los niños menores de un año en el mundo. Todos los años. Y aún no hay vacuna.

– ¿Es muy peligroso?
-Es un virus que interna a uno o dos de cada 100 niños en la región, sobre todo en poblaciones carenciadas, pero en general no es grave.

– ¿No llega a ser mortal?
– En esta zona no causa gran cantidad de muertos -la tasa es de 1 de cada 1.000- pero cuando uno ve que los hospitales no pueden más de gente, la mayoría de esos chicos tienen el VSR.

– ¿Hacia qué apunta su investigación en este momento?
– Nuestra intención mayor es encontrar soluciones sencillas de salud pública para mejorar o disminuir la cantidad de enfermos. Hace 50 años que tenemos la mismas medidas contra este virus y hace 50 años que afecta a la misma cantidad de chicos, hospitaliza a la misma cantidad de chicos, y mata a la misma cantidad de chicos.

– ¿Qué otras medidas plantean?
– Nos imaginamos intervenciones en los hogares, entender mejor qué pasa con las dietas de las madres, aprender mejor sobre el control del embarazo… No tenemos claro todavía qué habría que hacer pero evidentemente hay algo que no sirve en lo que estamos haciendo. Tenemos que pensar cosas nuevas.

– Usted dijo que una de las investigaciones que pudo haberle merecido el premio en 2010 fue un trabajo vinculado a la leche materna. ¿En qué consistió?
– Lo más interesante es lo siguiente: siempre se piensa que la leche materna protege contra las enfermedades respiratorias porque tiene anticuerpos que se transmiten con la leche, cubren el pulmón y no permiten que los virus lastimen. Sin embargo, nosotros vimos que protege mucho mejor a las mujeres que a los varones.

– ¿Protege más a las niñas que a los niños?
– Sí, evidentemente activa en las niñas un mecanismo que funciona mejor que en los varones. No es protección pasiva de la madre que viene, cubre el pulmón y lo protege, sino que es un proceso de activación que se da en el bebé.

– ¿Qué impacto tiene esto?
– Cambia completamente el paradigma de protección porque si fuera algo pasivo sería igual para todo el mundo. Sin embargo, la protección está en el bebé. Y lo que hace la leche materna es actuar como activador de esa protección.

– ¿Han tenido algún avance reciente en este tema?
– Nos interesa ver qué es lo que hay que activar en el bebé, en el varón, para que se proteja contra las enfermedades respiratorias. En eso estamos trabajando ahora.

– Otra de sus líneas de trabajo ha sido el virus de la gripe H1N1, ¿cómo ha visto la evolución de la enfermedad en la región durante este invierno?
– Si bien el impacto fue mayor que en 2010, no fue comparable al de 2009. Eso es porque la mayor parte de la población empieza a desarrollar defensas. Lo que sí pasó fue que otras gripes viejas que creíamos que iban a desaparecer por completo se mantuvieron circulando.

– ¿Por qué creían que iban a desaparecer?
– Normalmente cuando aparece una pandemia de gripe los virus que circulaban antes, desaparecen. Toda la gripe pasa a ser causada solo por la gripe nueva.

– ¿Y qué pudo haber impedido ese fenómeno?
– Es posible que haya habido una muy buena campaña de vacunación en la región, por lo tanto la gripe nueva no pudo hacer pie con tanta fortaleza como para desplazar por completo a las que estaban antes. Entonces tuvo que compartir el nicho con estas otras.

– ¿Son virus que ya estaban?
– Claro, los virus viejos andan dando vuelta hace mucho y son más mañeros. El que más se ha visto es el H3N2, que había aparecido en 1968 y ahora está coexistiendo con el de la gripe H1N1, cosa que la mayor parte de los médicos no imaginaba que iba a suceder.

– ¿Qué se puede esperar para los meses que vienen o para las próximas temporadas?
– Yo creo que se va a ir transformando en una gripe igual a la que ya estamos acostumbrados. No creo que haya grandes cambios, salvo que aparezca un virus muy diferente. En los últimos años se ha vivido con mucho miedo de que venga algo a exterminarnos a todos. Yo me acuerdo del síndrome respiratorio agudo y grave -SARS por sus siglas en inglés-, la gripe aviar, la gripe pandémica… y bueno, pareciera que es más difícil de lo que imaginábamos porque esta vez fue la más severa.

– ¿Cuál sería su máxima aspiración profesional con su fundación?
– Creo que si pudiéramos hacer una intervención en salud pública que tuviera un impacto claro me sentiría contento. Algo que se pudiera replicar en la región y cambiar la suerte de la gente más allá de una experiencia pequeña en un hospital. Es decir, además de publicarlo, que valga la pena implementarlo.
Jóvenes murieron por fallas de su sistema inmunológico
En 2010 una investigación liderada por Fernando Polack en Buenos Aires, reveló porqué la gripe H1N1 enfermó y mató a tantos jóvenes durante la pandemia.
El virus de la gripe H1N1, explicó Polack, era parecido al de las gripes que circularon en 1950 y 1960, pero no era igual. Entonces, las personas que fueron infectadas por aquellos virus tenían defensas que reconocían al H1N1 pero no podían controlarlo.
Para “ayudar” a los anticuerpos su sistema inmune recurrió al “complemento”, proteínas que atacan la membrana de los virus. “Son como balas mágicas”, ilustró Polack. Pero necesitan que los anticuerpos estén “pegados” al virus.
Como esto no sucedía, el complemento “tiró balas para todos lados” y, literalmente, destrozó el pulmón, dijo el investigador.
Los ancianos habían vivido los suficientes episodios de gripe como para que alguna de sus defensas fuera efectiva. Y la mayoría de los niños nunca había tenido gripe.Polack descubrió, en morgues de Estados Unidos, que lo mismo había sucedido en otras pandemias de gripe del siglo XX.

Perfil
Nombre: Fernando Polack
Nació: Buenos Aires
Edad: 44 años
Otros datos: Quisiera trabajar con Uruguay

CIENCIA ENFOCADA EN NIÑOS
En 1990 se graduó con honores en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Fue residente de Pediatría en el Hospital Francés de Buenos Aires y continuó su formación en Estados Unidos. Hasta 2008 fue profesor del Departamento de Pediatría de la Universidad Johns Hopkins y en 2009 fue nombrado profesor asociado en el Centro de vacunas del Departamento de Pediatría de la Universidad de Vanderbilt. Desde allí desarrolla investigaciones conjuntas con la organización Infant. Unos 3.000 niños han participado de sus estudios.